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Squeeze Play

Los jugadores novatos tienen una curiosa tendencia a lanzar demasiados faroles en sus primeras partidas de poker. Si ya has jugado online, habrás comprobado que lanzar muchos faroles es sinónimo de dejar gran parte de la partida al azar, y que por lo tanto te terminarás convirtiendo en pasto de jugadores más expertos, que identificarán tus faroles desde el primer momento y te harán perder tu stack en un abrir y cerrar de ojos.

Sin embargo, los jugadores profesionales no están exentos de faroles, y suelen maquinar grandes estrategias para llevarlos a cabo. Una de las más arriesgadas, pero que más beneficios puede acarrear siempre que salga bien, es el squeeze play. Se trata de un farol descarado que nos puede meter en problemas en caso de que nuestros rivales cuenten con cartas verdaderamente buenas, pero que suele ser increíblemente rentable en el caso de que no las tengan.

En esta técnica nos aprovechamos de los errores de otros jugadores para sacar tajada. Para ello, debemos haber identificado al jugador loose de la partida: se trata de aquel tiende a jugar una gran cantidad de manos, a veces sin importar su mala calidad. Es un jugador que puede ser fácilmente eliminado de la partida, por lo que es más fácil ver un squeeze play en fases iniciales del juego. Debemos esperar a que este jugador loose suba la apuesta desde una posición temprana, tanto si está al cargo de alguna de las ciegas, como si se trata del jugador under the gun: aquel encargado de realizar la primera acción después de que las ciegas entren en juego.

Seguidamente, debe darse la situación de que un jugador algo más tight vaya a su apuesta desde una posición media, probablemente con una mano superior a la del jugador loose. Será entonces cuando nosotros realicemos una tercera gran apuesta, que supere ingentemente la de los jugadores anteriores, para así llevarnos el bote de ambos inocentes jugadores sin que las primeras cartas comunitarias hayan llegado a ponerse sobre la mesa.

Se trata de una situación específica y que nos puede meter en problemas en caso de que alguno de los jugadores vaya a la apuesta y resulte tener una mano mejor que la nuestra, pero si somos capaces de medir los aspectos psicológicos de la mesa a la perfección, podremos sacar amplios beneficios de una técnica de este tipo. Es importante, sin embargo, que se lleve a cabo con cautela y en situaciones relativamente raras, para así evitar recaer en el azar más de lo que nos conviene.